Día 5 de agosto.

Hoy ha sido un día muy largo y de mucho trabajo.  

En el centro de salud no paraba de entrar gente. Nuestras enfermeras iban a 100 por hora; pinchazos, vías, curas, más el trabajo en la farmacia.

En la farmacia ellas son las encargadas de vender los medicamentos y explicar cómo se tienen que tomar. Es alucinante verlas como en dos días chapurrean el kreyol (idioma de Haití) y hablan con los pacientes para indicar cómo tienen que hacer el tratamiento.

En la recepción del centro dando los turnos y registrando a la gente estaba Nieves esta mañana. Y ella también los recibia en kreoñol.

Estas chicas tienen una gran vitalidad y una sonrisa que ayuda mucho a que se mejoren los pacientes.

En el sector educativo hemos reestructurado un poco la planificación que habíamos hecho en España, pues en el centro nutricional donde se hace uno de los talleres en lugar de 50 alumnos/as tenemos 70. Y ha funcionado muy bien. Con juegos, actividades y canciones estamos enseñando español a los más peques.

El otro lugar donde hacemos talleres es en el refugio ( es un campo de desplazados, próximamente haremos un post para explicar cómo es la vida allí) hay unos 30 niños y niñas y les han gustado mucho las actividades hoy.

Por la tarde hemos dado clases de español a un grupo de jóvenes. Quieren aprender español para comunicarse con amigos, porque viven en una zona fronteriza y todo los productos son dominicanos y muchos quieren estudiar en la Universidad.

Son unos chicos /as muy trabajadores y simpaticos. En ellos se ve el cambio y la esperanza que Anse a pitre necesita.

Hoy ha sido mi cumpleaños, un año más celebrándolo por el mundo. Y un año más donde me dejo sorprender de como será el soplar las velas.

Me han cantado cumpleaños feliz en 4 idiomas, he soplado las velas en una tarta que tuvo un viaje «sorprendente» y una compañia magnífica con los voluntarios/as y las hermanas.

 

Gracias.

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Nuestros primeros pasos en Ansa-a-Pitre…

Hoy queremos compartir con vosotros un poquito de nuestros primeros días en Haití, en nuestro hogar durante este mes.

Son pocas imágenes pero como se suele decir, vale más una imagen que mil palabras.

Estamos felices, estamos emocionados y con muchas ganas de estar y compartir, con los de aquí y con los que a través de este blog estáis cerca de nosotros…

¡Seguiremos compartiendo nuestro día a día!

 

“Ojos bien abiertos y si acaso boca cerrada»

Suena el despertador, y nos dirigimos por fin a enfrentar nuestro primer día con ganas e ilusión, tenemos muchos proyectos por hacer y toca poner en práctica aquí todo lo que hemos preparado desde allí.

Somos nueve en el equipo y dividimos nuestro trabajo en tres grupos diferentes, dos educativos, en dos espacios distintos, uno en el centro nutricional y otro en el campo de refugiados; y un grupo sanitario.

Nos ponemos en marcha y los dos grupos educativos se dirigen a realizar talleres con niños y adolescentes, mientras que el grupo sanitario vamos al dispensario sanitario Santa Teresa de las Hermanas Carmelitas.

Rápidamente nos topamos con un choque de realidad, y el quiero “hacer, hacer, hacer…” se convierte en quiero CONOCER Y ENTENDER.

Una experiencia, nueve visiones diferentes y una misma reflexión… Queremos aportar nuestro granito de arena, pero esto pierde su sentido si no hacemos un alto en el camino para abrazar desde dentro la comunidad.

Llegada a Anse-à-Pitre

Jueves 1 Agosto

Del “primer mundo” de Madrid al “primer mundo” de Santo domingo. Dos mundos tan diferentes que se entiende que estén separados por un mar tan grande.

Un grupo de 9 “turistas” que pasan el día en una nueva ciudad, visitan el centro y sacan unas fotos. El único detalle que llama más la atención son las muchas conversaciones con las hermanas, intentando descubrir qué nos iba a deparar, qué íbamos a ver.

Y casi sin darnos cuenta llega el día. Un camino lleno de mariposas, de música, de risas, de parar a tomar un café, de comer un bocata y algunas galletas. Un camino hacia la miseria. De ser turistas en el primer mundo, a ser turistas en la frontera de Pedernales. No me hubiera imaginado nunca que una cadena y cuatro hombres uniformados nos causasen tanto incertidumbre como esta vez. Y el problema no eran los pasaportes, ni los trámites, ni las “guaguas”, ni las maletas. No había problema, solo querían dinero.

Ahora, un grupo de 9 misioneros, 9 voluntarios, que pasan del asfalto a la tierra, de los edificios a las chabolas, de la electricidad a desenchufar la nevera por la noche, del agua corriente a los canales.

Y casi sin darnos cuenta llegan las preguntas. ¿Por qué hay tanta gente en la calle? ¿Dónde viven? ¿Qué comen? ¿De dónde sacan el agua potable? ¿Por qué hay tantos niños? ¿Estudian? ¿Cómo se ganan la vida?

Y puede que la respuesta sea sencilla. Esta es su vida. Vender cosas en el mercado dominicano es su vida. Trapichear es su vida. Con suerte, comer una vez al día es su vida. Bañarse con el agua del canal es su vida, la misma agua que también se la quita poco a poco.

Aún así hay esperanzas. Nos quedamos con el corazón en un puño al ver este mundo, pero vimos luz en las caras del grupo de niños que nos esperaban. Una emoción que ha hecho crecer aún más la ganas.

3, 2, 1…¡YA!

Mañana es el gran día, en unas horas estaremos de camino al que será nuestro hogar durante 28 días: Haití.

Soy Lourdes, miembro de un grupo de 9 personas que nos embarcamos en una nueva aventura: Campo de Trabajo Haití 2019 con Karit, Solidarios por la Paz.

¿Miedo? ¿Nervios? ¿Dudas? Todo eso y más, pero sé que no estoy sola en esto, que llevo a un gran equipo conmigo, y a cada uno de vosotros. Porque por supuesto estáis invitados a seguirnos desde aquí, con vuestros ojos y con el corazón.

Siempre he querido tener una experiencia de voluntariado, y este que es el año, que ya está aquí, sé que va a ser increíble. Me voy con la mochila vacía para llenarla de nuevos nombres, de nuevas vidas, de nuevas experiencias e historias, de nuevas energías y de nuevas realidades.

Gracias por acompañarnos. ¡No vamos solos, vamos con vosotros!

Subiendo al sur encontraremos al que cambia nuestro corazón

Hace mucho tiempo que este viaje lleva rondando mi cabeza y por fin ha llegado. Tengo mucha ilusión y mucho miedo a la vez. Nunca había tenido esta sensación. Tener muchas ganas de descubrir algo y a la vez temer por lo que uno va a ver.

Me llamo Pablo y soy de Vila-real. Soy ingeniero en diseño y siempre he estado involucrado en la asociación JuCar participando en muchas actividades con niños y adolescentes.

Comienza una nueva aventura donde estoy seguro que va a marcar un antes y un después en nuestras vidas.

Volamos…

Esta foto es de la tercera sesión del curso de voluntariado 18/19. Era primeros de Mayo… quedaba un tiempo para partir…

Pero ya cerramos maletas. Mañana volamos. Nuestra contraparte, las Hermanas Carmelitas nos esperan en República Dominicana, con los brazos abiertos, desde donde viajaremos a Haití, para iniciar nuestro Campo de Trabajo… HAITÍ 2019.

Queda mucho por delante… por compartir, por aprender, por vivir… Y lo vamos a hacer en EQUIPO, porque… JUNTOS somos más.

Tengo la suerte de ACOMPAÑAR este equipo, junto con Paloma, nuestra Vocal de Voluntariado… Y estoy segura de que, de nuevo, será una gran experiencia.

Soy Nieves, Técnico de Karit. Desde ya, os damos las GRACIAS por acompañarnos también desde aquí. No vamos solos, lo sabemos. Os llevamos en la maleta y el corazón.

GRACIAS Hector, Marina, Lourdes, Pablo, Cristina, Saray, Claudia y Paloma, por ser parte de este nuevo «team».

Comenzamos…

#voluntariadoKarit2019

NUESTRO BILLETE DE AVIÓN

Nuestro billete de avión no tiene de origen Madrid, ni como destino Haití… Nuestro viaje comenzó hace ya muchos meses, cuando nos conocimos y comenzamos a caminar juntos y nuestro destino está lejos, muy lejos…

Soy Cristina Vizcaíno, formo parte de Karit, Solidarios por la paz desde hace muy poquito, y si las casualidades existen, formar parte de este equipo ha sido de las mejores casualidades que me podían ocurrir.

Gracias por enseñarnos el significado de lo que significa ser parte de vosotros y en lo que consiste un voluntariado internacional realmente. Tenemos un mes por delante para compartir, vivir y sobre todo para estar, estar siempre y para todos.

En muy poquito estaremos volando… ¡Pues volemos alto, muy alto!

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¡Nos vemos pronto!

Aprender

Es necesario hacerme ciertas preguntas ¿Qué puedo hacer en Haití a lo largo de un mes? ¿Cómo puedo ayudar? ¿Será suficiente? 

Soy Héctor Vidal, Voluntario Internacional y miembro de la delegación de Karit en Elda, en apenas poco más de una semana viajaré a Haití, y son muchas las preguntas que que me hago, muchas las dudas que siento.

He vuelto a releer el texto de Olaizola, Viajar a los márgenes para volver al centro y creo que la respuesta a esas preguntas se pueden responder con muchas reflexiones, yo me quedo con esta:

«El viaje, para que eche raíces, necesita corazón y cabeza´´

Creo que este viaje me tiene que servir para aprender, para hacerme sentir y dejarme pensar, para romper la burbuja de nuevo y que sea motor de solidaridad en mi rutina mas allá de este verano. 

No viajamos a Haití ,viajamos hacia nuestro corazón, y este es un viaje que no termina en Agosto…