Hoy ha sido un día muy largo y de mucho trabajo.
En el centro de salud no paraba de entrar gente. Nuestras enfermeras iban a 100 por hora; pinchazos, vías, curas, más el trabajo en la farmacia.
En la farmacia ellas son las encargadas de vender los medicamentos y explicar cómo se tienen que tomar. Es alucinante verlas como en dos días chapurrean el kreyol (idioma de Haití) y hablan con los pacientes para indicar cómo tienen que hacer el tratamiento.
En la recepción del centro dando los turnos y registrando a la gente estaba Nieves esta mañana. Y ella también los recibia en kreoñol.
Estas chicas tienen una gran vitalidad y una sonrisa que ayuda mucho a que se mejoren los pacientes.
En el sector educativo hemos reestructurado un poco la planificación que habíamos hecho en España, pues en el centro nutricional donde se hace uno de los talleres en lugar de 50 alumnos/as tenemos 70. Y ha funcionado muy bien. Con juegos, actividades y canciones estamos enseñando español a los más peques.
El otro lugar donde hacemos talleres es en el refugio ( es un campo de desplazados, próximamente haremos un post para explicar cómo es la vida allí) hay unos 30 niños y niñas y les han gustado mucho las actividades hoy.
Por la tarde hemos dado clases de español a un grupo de jóvenes. Quieren aprender español para comunicarse con amigos, porque viven en una zona fronteriza y todo los productos son dominicanos y muchos quieren estudiar en la Universidad.
Son unos chicos /as muy trabajadores y simpaticos. En ellos se ve el cambio y la esperanza que Anse a pitre necesita.
Hoy ha sido mi cumpleaños, un año más celebrándolo por el mundo. Y un año más donde me dejo sorprender de como será el soplar las velas.
Me han cantado cumpleaños feliz en 4 idiomas, he soplado las velas en una tarta que tuvo un viaje «sorprendente» y una compañia magnífica con los voluntarios/as y las hermanas.
Gracias.









