La vuelta.

Llevo un par de semanas en España y a ratos aún tengo la cabeza en Haití.
Allí los días se pasaban volando y no nos daba tiempo a asimilar lo que estábamos viviendo ni a digerir las emociones que sentíamos.
Ahora aquí al contarle a la gente la experiencia, al ver las fotos y al tener más tiempo para recordar caras, historias, risas, lugares… salen esas emociones a flote.
En el curso de voluntariado hablamos también de la vuelta. Esa vuelta que cuesta al comparar los dos ritmos de vida, esa vuelta que cuesta al escuchar comentarios de la gente, esa vuelta que cuesta al ver la comida que se tira en el comedor de mi cole, esa vuelta que cuesta al volver con unas gafas que miran el mundo de otra manera.
Con todas esas vivencias, emociones y experiencias de vida, tenemos el empuje necesario para seguir trabajando desde aquí.
Hay que contar lo que le pasa a nuestros hermanos que están en esa isla, viviendo grandes injusticias. Hay que denunciar lo visto allí, pues en este caso somos su voz al otro lado de la frontera.
La semana que viene tenemos reunión de Karit en la delegación de Elda y allí transmitiremos con pasión lo vivido en este campo de trabajo en Haití y contagiaremos de alegría y entusiasmo a nuestros compañeros para que entre todos empecemos a elaborar el calendario de actividades para seguir haciendo con Poco Mucho.

Antes de terminar este post me gustaría dar las gracias en primer lugar a Karit Solidarios por la Paz por facilitar este campo de trabajo y por el gran trabajo que hace, dar las gracias a las hermanas por abrir las puertas de sus casas y de sus corazones, gracias a todos vosotros y vosotras por habernos seguido en el blog y un gracias mayúsculo a cada uno de esos voluntarios y voluntarias que emprendieron este viaje a mi lado. Sois unos valientes.

img_8284.jpg