Llegamos hace una semana y tres días a Ansè-a-Pietre. Esta semana ha sido intensa, tanto a nivel profesional como personal. Hemos vivido situaciones que nos han dejado huella, nos han hecho viajar a los márgenes. Pero después de cada jornada, tenemos la suerte de formar equipo. Llegar a casa, sentarnos con nosotros mismos, con el resto de voluntarios y con las hermanas, y hacer todo esto nuestro.
Llega el fin de semana y podemos compartir más, hablar más, reorganizar la semana, hacer tareas de hogar y así crear más vínculo entre nosotros.
También podemos compartir momentos de fe con el resto del pueblo. Crear pequeños espacios llenos de significado, como ha ocurrido esta tarde en el refugio.
Recargamos pilas, nos echamos unas risas, paseamos por el pueblo, conocemos a su gente. Nos adentramos en Anse-à-Pitre. Seguimos planteándonos muchas preguntas.
Vamos a comenzar la semana, ¡vamos a dejar de cavilar y a…ANDAR!



