El acceso a la salud

El dispensario médico Santa Teresita del Niño Jesús en Ansa-A-Pitre es una bendición. En él,  nuestras enfermeras, Marina, Claudia y Lourdes, junto con la Dra. Cindy velan por la salud de los pacientes que cada día acuden al mismo.

El derecho a la salud para todos y todas en todas partes es un sueño… pues obviamente no es una realidad todavía en muchos lugares. Como es el caso de Haití. Pero aquí el dispensario, es un rayo de luz, una puerta a la esperanza para esta población.

Por estas calles estamos con los más vulnerables de los vulnerables. Sabíamos de la fragilidad de Haití, pero desconocíamos su dimensión…. Sabíamos de la situación de vulnerabilidad de sus gentes, pero ni por asomo conocíamos la crueldad del hambre, la desesperación por no saber qué hacer para alimentar a tus hijos o nietos, las miradas perdidas buscando consuelo ante la fragilidad del dolor…

Las Hermanas Carmelitas sí que lo saben. Por eso están aquí, con el pueblo, por el pueblo… Buscando soluciones a los problemas de cada día, facilitando el acceso a la salud y la alimentación, siendo una comunidad de referencia ya en la población, y llevando alegría, fe y esperanza donde cuesta ver signos positivos… Pero los hay, están ahí, y vamos dando gracias por ellos cada día…

Para poner en marcha este proyecto sanitario hizo falta mucha movilización, muchos “pocos que hacen mucho”. Y hoy también queremos dar las GRACIAS por ello. Lo hacemos cada día, cuando la sala de espera está llena, o las consultas y la farmacia también… o cuando te cruzas personas por el pasillo esperando una analítica o un tratamiento que les mejore de su dolencia.

Manos Unidas hizo posible la construcción del este centro. Y como en cooperación es maravilloso trabajar conjuntamente y complementarse, desde KARIT Solidarios por la Paz nos hicimos cargo de su equipamiento. Aún queda mucho por andar. Pero lo andado es muy importante… ¡Os lo aseguramos! Esta presencia en el área de salud es un signo de esperanza para el pueblo. Es una realidad transformadora, por la que hay que seguir trabajando. Hay que seguir luchando para que el derecho humano a la salud, algo tan básico y necesario, sea una realidad cercana hacia la que NO HAYA FRONTERAS que dificulten su paso.

En 2018 y 2019 fueron muchos colaboradores de KARIT los que hicieron posible ese equipamiento del Centro. Entidades públicas, donantes privados, empresas, colaboradores que pusieron todo su empeño e ilusión en conocer el proyecto y poder organizar actividades para conseguirlo… Muchas personas hay detrás de una cena solidaria, una desfilada, una chocolatada, un torneo de pádel o tantas otras actividades solidarias, que son capaces de movilizar a nuestros familiares y amigos, a quienes nos conocen y a quienes todavía no…

Estos días recordamos a todos ellos, a todos vosotros y vosotras que también lo hicisteis posible… Y queremos daros las GRACIAS de corazón al ver ese servicio hecho realidad, al ver que la necesidad era de VIDA, de SALUD… y se está consiguiendo.

Ahora… tenemos que deciros algo. Aún queda mucho por andar. El centro necesita médicos especialistas, hay que seguir luchando… esto se queda pequeño ante tanta necesidad… Es la población la que clama, la que lo necesita. Es la SALUD, ese derecho que para algunos es tan fácil, para todos tan necesaria, y para otros resulta muchas veces, por desgracia, inalcanzable.