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Amanece un día más en Ansa-a-Pitre, las enfermeras se van al dispensario y los grupos de educación se dividen para ir al campo de refugiados y al centro nutricional.
En un principio, se realizó una lista con los nombres de los niños y las niñas que iban a participar en los talleres del centro nutricional, pero cada día son más los niñ@s que vienen a los talleres y, aunque la mayoría de los niños están motivados y quieren aprender, esto a veces dificulta el trabajo.
Cuando planeamos algo con esfuerzo e ilusión queremos que las cosas salgan como las hemos estructurado e imaginado. Algunos días las cosas salen incluso mejor de lo que esperábamos, pero no siempre es así y eso a veces nos frustra, pero cuando reflexionamos nos damos cuenta de que es normal porque estamos trabajando con personas y estamos en una realidad y cultura que no conocemos.
A pesar de no saber qué hacer o cómo actuar en algunos momentos, sentimos que todo esto merece la pena, porque ellos cada día nos dan todo su amor para que llenemos nuestras maletas y eso nos hace muy felices y nos da la fuerza y las ganas para seguir trabajando.